LOS CARROS DE COMBATE EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA


La Guerra Civil española entre 1936 y 1939 no fue una contienda especialmente dada al uso masivo de carros de combate dada la escasez que tenía España en estos vehículos antes de la guerra pero sirvió para que otros países trajeran sus modelos para probarlos en combate real, quizás como preludio de la Segunda guerra Mundial.

Antes de la guerra en España había tan solo unos Renault Ft17 muy usados en los años 20 durante la guerra de África y algún otro como los Scheneider BA... pero no eran ni mucho menos representativos de un arma acorazada.

Sin embargo ambos contendientes intentaron proveerse de armamento en otros países como Alemania e Italia por el bando nacional y Francia, Polonia y Rusia por el bando republicano.

Aunque el artículo es dedicado a carros, voy a  incluir dos cañones contracarro por su importancia.

Todas las fotos de este artículo son de carros del Museo de El Goloso en Madrid.



Este parece un cañón alemán Pak35 de 37mm, pero no lo es, se trata de una copia rusa de ese modelo pero con una arma de 45mm, la misma que portan los carros rusos de la época tanto el T26 como el BT7. El parecido de ambas piezas alemana y rusa es grandísimo, ya que el escudo del cañón es similar y la diferencia entre un tubo de 37mm o de 45mm tampoco es tanta. Este cañón del bando republicano era capaz de destruir a cualquier carro del otro bando sobradamente.



En cambio este cañón en origen no es anticarro, pues se trata del Flak 18 de 88mm alemán. Pero alguien en un momento de necesidad tiró con él sobre los carros enemigos con resultados espectaculares. El delgado blindaje de los carros era ridículo comparado con la potencia y peso de la munición de 88mm. Los alemanes descubrieron que tenían uno de los mejores contracarros del mundo, que modificado sería el arma de los Tiger...


Este carro, es el CV3 de origen italiano. Armado solo con ametralladoras y muy ligero. Al fondo vemos el T26 ruso, un verdadero carro. La diferencia es total entre ambos.



Este es el Panzer I alemán. también muy ligero y armado con ametralladoras. Tampoco es rival de los T26. De hecho los alemanes después de la experiencia española lo usaron en Polonia porque casi no tenían otra cosa y tenían una masiva mayoría de fuerzas, pero 'poco después' lo usaban para entrenar tripulaciones.



Unos 150 de estos carros llegaron de Alemania para el bando nacional. Los primeros fueron desembarcados en Lisboa y trasladados hasta España para atacar Madrid.


Este es otro Panzer I, pero el tren de rodaje no es original. De hecho la oruga pertenece a un M113.


Este carro es el Renault Ft17, usado por España en la guerra de Africa. A los ejemplares que sobrevivieron de Africa se les añadieron otros carros de Francia y de Polonia. Es un modelo antiacuado procedente de la Primera Guerra Mundial.


Y así llegamos al carro más importante en potencia y número de la guerra civil: el T26. Un carro armado con un potente cañón de 45mm tanto de uso contra blindaje como explosivo contra tropas, con buena movilidad, torreta giratoria 360 grados y un blindaje aceptable para la época.



Unos 400 carros de este modelo llegaron a España en diferentes envíos rusos junto a otros 50 carros BT7 armados con la misma torre y cañón de los que no queda ninguno.



Tal fue el éxito del T26 que los nacionales siempre que podían capturar uno lo ponían a su servicio llegando a organizar pelotones con estos carros. Por eso tiene la bandera española en el mantelete del cañón, para que pudiera ser identificado pese a su silueta por otros tropas nacionales.



Los T26 que sobrevivieron a la guerra fueron utilizados por el ejército español durante los años 40 y parte de los 50, hasta que empezó a llegar material más moderno de origen norteamericano.



De los BT7 no queda en España vestigio alguno, su usaron en el frente de Madrid y en Aragón, donde muchos cayeron a manos de cañones contracarro en los alrededores del pueblo de Fuentes de Ebro usados al estilo de una carga de caballería y desperdiciados.




El 88: el mejor de los cañones

El cañon posiblemente más famoso de la historia es el 88 alemán, nacido a partir de un modelo de la Primera Guerra Mundial y mejorado por técnicos alemanes en Suecia en el período de entre guerras, es decir, fuera de Alemania debido a las restricciones del Tratado de Versalles, en la casa Bofors, y producido en Alemania desde 1936, ya con Hitler. Hablamos del Flak 18, modificado como Flak 36 y que a lo largo de la guerra evoluciona con dos modelos: Flak 41 y 43.
Este cañón de gran calibre, puesto que era antiaéreo (Flak), tenía una elevada velocidad inicial del proyectil para poder elevarse y tener alcance, por ello, cuando se utilizó en tiro terrestre, rasante, se descubrió que era el mejor contracarro, ningún blindaje de la época era capaz de resistir sus impactos, también debido al gran tamaño de sus proyectiles.
Fue utilizado incluso para destruir fortines de hormigón de la línea Maginot a la que atacaron frontalmente y de forma continua hasta que consiguieron agujerear muros de casi 2 metros de espesor...
De modo, que más tarde se adaptó este cañón para alojarlo en el interior de la torre de un carro, armando así a los Tiger. Previamente  ya se habían montado como cazacarros en chasis sin torre de otros experimentales y finalmente en el Nashorn (rinoceronte) derivado del chasis de Panzer IV.
Los 88 se estrenaron en combate en España y posteriormente en todos los frentes donde hubo tropas alemanas, incluidos los buques de la Kriegsmarine, desde patrulleros a cruceros y destructores e incluidos los submarinos!
A pesar de su tamaño, gracias a los semiorugas tenía buena movilidad y como Rommel demostró, se podía emplazar para repeler un contraataque de carros o usarlos con algún señuelo para emboscar a los carros enemigos.

Veamos algunos 88.


En el museo militar de Cartagena, Murcia, España.

Plaza de la artillería antiaérea, Madrid.


Museo de carros de El Goloso, Madrid.


Museo de Gatow, en Berlin.






Museo de Full, Suiza.


Museo del Aire, Cuatro Vientos, Madrid.


Museo de Munster, Alemania.